Hemangioma Infantil o Tumores Vasculares

El Hemangioma Infantil es el tumor vascular benigno más frecuente en la infancia. La gran mayoría se presentan en la piel, aunque pueden aparecer en otros órganos del cuerpo. Su apariencia y la necesidad de tratamiento varían de acuerdo a la profundidad de la lesión, su tamaño y su localización.

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Preguntas Frecuentes

El Hemangioma Infantil o tumor vascular: ● Se da en niñas/os pequeños y suele aparecer en los primeros meses luego del nacimiento. ● Ocurre entre el 1 y el 2% de las/os recién nacidos y entre el 4 y 12 % de las/os niños con un año de vida. ● La incidencia es mayor en niñas y en aquellas/os con pieles más claras ● Son frecuentes en los bebés prematuros ● La localización más frecuente es la cabeza y cuello, representando un 60% de los casos aproximadamente. ● Tiene rápido crecimiento, seguido de un periodo de regresión. ● El color y la apariencia depende de la profundidad (en piel, tejido graso o músculo) ● En un 20% de los niños se presenta con lesiones múltiples, a veces en otros órganos como el hígado, el aparato digestivo y el cerebro.
En la mayoría de los casos, los hemangiomas no están presentes en el momento del nacimiento, sino que se hacen evidentes dentro de las dos primeras semanas de vida. En casi la mitad de los niños/as, el hemangioma se manifiesta en recién nacidos/as como una pequeña lesión en la piel (lesión premonitoria) que puede ser rojiza, una mancha pálida o telangiectasias (“arañitas”). Los hemangiomas varían su aspecto de acuerdo a su localización: los más superficiales son color rojo intenso, y los más profundos (que se encuentran por debajo de la piel) tienden a ser azulados. Durante los primeros meses de vida, los hemangiomas crecen aumentando de tamaño y la intensidad de su color. A partir del primer año suelen involucionar, disminuyendo progresivamente de tamaño y la intensidad de color por un tono azulado, parduzco o grisáceo. Lógicamente, estos cambios no son evidentes en los hemangiomas profundos, aunque la evolución es similar. El tiempo de regresión varía entre los 4 y los 10 años.
Algunas de las complicaciones más frecuentes son: • Sangrado • Ulceración • Infección • Dolor • Secuelas funcionales y estéticas
Luego del periodo de regresión o involución del hemangioma, pueden quedar algunas alteraciones cutáneas moderadas, como arrugas, piel redundante, residuo fibroadiposo (reemplazo por grasa) o cicatrices (si se ulceró). En la mayoría de los casos, estas secuelas son pasibles de tratamiento quirúrgico.
El diagnóstico es sospechado a partir de un examen físico, los antecedentes y el momento de aparición. Con respecto a los hemangiomas infantiles superficiales, la revisión médica del niño/a es suficiente para la confirmación. En cuanto a los hemangiomas profundos o los hemangiomas superficiales que presentan dudas, el diagnóstico se confirma mediante una Ecografía Doppler.
En general, el Hemangioma Infantil involuciona con los años, por lo tanto, no todos los niños/as necesitan un tratamiento. Sin embargo, existen situaciones especiales en las que los niños/as deben recibir tratamiento en forma temprana y controlada, para evitar pérdida de la visión, desfiguración, dolor por la ulceración y, raramente, amenazas para la sobrevida. Estos casos son: ● Hemangiomas ulcerados ● Hemangiomas periorificiales, es decir aquellos que se encuentran alrededor de los orificios naturales del cuerpo (oreja, ojos, boca, etc) ● Hemangiomas en periné y genitales ● Hemangiomas en la punta de la nariz y labio ● Hemangiomas alrededor de los ojos ya que, al dificultar su apretura, pueden perjudicar el desarrollo de la visión ● Hemangiomas que se encuentren en los pliegues del cuerpo ● Hemangiomas de parótida ● Hemangiomas en el hígado, aparato gastrointestinal o cerebro ● Hemangiomas que comprometen la vía aérea
El tratamiento del Hemangioma Infantil puede ser médico o quirúrgico. Habitualmente, consiste en una medicación que se da por vía oral durante un período variable de tiempo que, en general, dura un año. En muchos casos, cuando los hemangiomas profundos o superficiales dejan secuelas estéticas, el tratamiento se complementa con una resección quirúrgica posterior. Cada niña/o es evaluado individual y cuidadosamente, para definir la necesidad de tratamiento inmediato, observación o eventual tratamiento de las secuelas luego de la involución.
El Hospital Italiano cuenta con una Clínica de Anomalías Vasculares Pediátricas, conformada por un equipo multidisciplinario de profesionales especializados. Se trata de un centro de derivación reconocido a nivel nacional e internacional para esta patología. Nuestro equipo está conformado por Cirujanos Pediátricos, Dermatólogos Pediátricos, Radiólogos especializados en Diagnóstico por Imágenes e Intervencionismo, Ortopedistas y Cirujanos Plásticos, altamente involucrados en la atención de niñas/os con Anomalías Vasculares, su diagnóstico y tratamiento.

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