Extrofia Vesical

La extrofia vesical es un defecto complejo que sucede en la etapa embrionaria (antes del nacimiento) donde la vejiga, la uretra y los genitales no han completado su desarrollo y cierre.

En estos casos, la vejiga se encuentra abierta y expuesta sobre la pared abdominal, por debajo del ombligo. A su vez, se presenta la uretra sin cierre o la tubularización uretral, genitales externos malformados y los músculos de la pared abdominal baja separados.

Atención integral

Diagnóstico inmediato

Tratamiento multidisciplinario
Intervención adecuada

Seguimiento a largo plazo

Preguntas Frecuentes

Las causas de la Extrofia Vesical son desconocidas. Se trata de una patología muy poco frecuente, que afecta a uno/a cada 35 mil recién nacidos/as.
En la mayoría de los casos se puede sospechar el diagnóstico mediante la ecografía prenatal, ya que al no estar la vejiga cerrada y no poder contener orina dentro de ella, no es posible visualizar la vejiga con el ecógrafo. El diagnóstico se confirma en el momento del nacimiento, ya que el defecto es evidente a la vista.
Para corregir la Extrofia Vesical es necesario realizar una cirugía en los primeros días de vida, que consiste en el cierre de la vejiga y del cuello vesical junto a la pared abdominal. Como los recién nacidos con Extrofia Vesical tienen los huesos del pubis separados, es necesario aproximarlos y fijarlos al finalizar la cirugía. En el caso de adultos con huesos menos elásticos que los de un/a recién nacido/a, para aproximarlos se requiere de osteotomías (cortes controlados de los huesos de la pelvis). Por ello, se trabaja junto con los Traumatólogos Infantiles. La internación suele durar alrededor de un mes, ya que los parámetros postoperatorios requieren de una esmerada atención. Posteriormente, a lo largo de los primeros 6 años de vida, el niño/a necesitará distintas cirugías para lograr continencia de orina y adecuación de los genitales externos.
En general, los niños/as con Extrofia Vesical logran una continencia urinaria adecuada. Para lograr el mejor resultado posible, la mayoría de los casos requieren de más de una cirugía. En los niños, los genitales suelen ser el problema más difícil de manejar ya que, como parte de la malformación, los cuerpos cavernosos son más cortos y con inserciones más bajas, resultando en penes pequeños. En el caso de las niñas, esta malformación es menos frecuente y la reconstrucción genital es más sencilla, lográndose un buen aspecto y funcionalidad.

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